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Las diferentes interprofesionales del sector integradas en el Foro Ganadero-Cárnico decidieron unir fuerzas hace años para hacer frente a la corriente contraria al consumo de de sus productos y afrontan hoy con voz común grandes retos como la percepción del cliente, la falta de relevo generacional o la competencia desleal.
Su organización adquirió personalidad jurídica en 2024. ¿Qué factores motivaron la creación del foro?
A la necesidad de crear un frente común ante cuestiones de carácter transversal que afectan a todas las especies ganaderas. Aunque cada interprofesional tiene sus particularidades, existían elementos compartidos que ya se discutían de manera informal en congresos y jornadas técnicas. En 2015, esa voluntad se materializó en la plataforma «Carne y Salud», un espacio impulsado por la necesidad de colaboración, pero aún sin personalidad jurídica. La pandemia de 2020 fue el detonante definitivo para una reflexión profunda. Comprendimos que para responder con solidez a los desafíos actuales necesitábamos una estructura administrativa más robusta. Finalmente en agosto de 2024 obtuvimos nuestra personalidad jurídica y el CIF bajo el cual tenemos el cometido de abordar con plenas facultades los intereses colectivos del sector, actuando como una voz única y autorizada ante las administraciones y la sociedad.
Durante la génesis de su organización, el consumo de carne estuvo en el punto de mira de diversos estudios y publicaciones. ¿Qué percepción tiene actualmente la sociedad del sector?
Nuestra primera gran acción fue encargar un estudio al respecto a Sigma Dos para obtener una fotografía real de partida. Los resultados fueron reveladores: la población tiene un concepto del sector cárnico mucho más favorable de lo que el ruido informativo sugería. El ciudadano no es hostil, sino que se siente no suficientemente informado y demanda datos basados en el conocimiento científico en torno al consumo de carne. Los datos son contundentes. El 98,5% de los españoles consume carne.